Proceso de fotografía termográfica
La planificación es clave en la fotografía termográfica, ya que el objetivo es captar diferencias de temperatura con el mayor contraste posible. Para ello, se analiza el elemento a inspeccionar y se elige el mejor momento del día, evitando horas en las que la radiación solar pueda distorsionar los resultados. En edificación, por ejemplo, suele ser recomendable realizar las mediciones al amanecer o al anochecer, cuando la diferencia térmica entre el interior y el exterior es más marcada.
El proceso de fotografiado requiere tener en cuenta varios factores técnicos. La distancia de captura afecta la precisión de la medición, por lo que se ajusta según la resolución de la cámara. También es importante calibrar la emisividad de las superficies, ya que distintos materiales emiten calor de manera diferente. Además, se debe considerar la temperatura reflejada del entorno, que puede influir en la lectura. Finalmente, se realizan imágenes de las zonas más representativas para identificar patrones térmicos anómalos.
Tras la captura, las imágenes se procesan con software especializado para ajustar parámetros como la escala de temperatura y los niveles de contraste. Esto permite interpretar correctamente las diferencias térmicas. En esta fase, se pueden aplicar filtros, comparar imágenes o realizar cálculos más precisos para identificar problemas en edificios, una amplia variedad de instalaciones (como las eléctricas, mecánicas, climatización, energías renovables, hidráulicas, …) y en agricultura.